La patraña tupa... se va quebrando.
Hace unos años, en el medio de los mega escándalos del kirchnerismo, cuando se tiraban bolsas llenas de dólares por arriba de las rejas de un convento católico, y eran recogidos por una "monjita", que figuraba como desaparecida. Obviamente sus familiares cobraban y siguen cobrando por su "desaparición".
Hoy, una nueva estafa surge de las brumas del tiempo.
Examen de ADN confirma que la "detenida desaparecida" chilena, está viva y reside en Argentina.
Hijos, hermanos, nietos, y hasta bis nietos, viven a sus anchas en Europa, con otras identidades, y también figuran como desaparecidos, para alegría de sus parientes que cobran lo indebido, aún a sabiendas que están siendo delincuentes por no denunciarlo.
La gran patraña de los desaparecidos y asesinados se vuelve a requebrajar.
Por aquello de, no se le puede mentir a todos, todo el tiempo.
No digo que no los hubo y que fue terrible, tanto como que muchos fueron invento.
Cuando se desata una guerra, por el motivo que sea, la barbarie toma su lugar, la venganza, el odio, la locura por ganar se vuelve reina y termina en desastre, casi siempre.
Y cuando esa guerra cesa, nace una nueva, pero con armamento diferente.
Empieza la mentira, mezclada con la ignorancia, para que la ambición, aunque sea por cargar de culpas al adversario, antes enemigo, quede confusa.
El reparto de culpas puede ser eterno.
La propaganda termina beneficiando al que mienta bien y publique mejor.
Gramsci lo supo en su años de cárcel.
Lo mas repugnante de todo esto fue y es que todo se basó en una mentira fascista bien manejada que nos hizo pagar a todos para beneficiar a los que menos lo merecían.
Lonjazo.

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